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“Los medios impuros desembocan en fines impuros." Mahatma Gandhi

La preocupación de ABDEM por ofrecer los mejores servicios, y por mejorar la autonomía de las personas con discapacidad, le ha llevado a poner en marcha una experiencia piloto de tele rehabilitación en  Islas Baleares.

EXPERIENCIA PILOTO DE TELEREHABILITACIÓN

De esta manera, pretendemos facilitar el acceso de tratamientos rehabilitadores basados en las nuevas tecnologías, para conseguir mejorar la calidad de vida y la autonomía de las personas con esclerosis múltiple en particular, y de las personas con discapacidad física en general.

El proyecto quiso trasladar los buenos resultados obtenidos en los proyectos europeos HCAD y Hellodoc a nuestra realidad territorial. Y para ello, se contó con el apoyo de la Dirección General de Acceso a la Sociedad de la Información, del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, y de la Dirección General de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación del Gobierno Balear.

Introducción: la telemedicina.
El desarrollo de tecnologías en el marco del "eHealth" o tele salud, está actualmente en auge. Y esto a pesar de las dificultades técnicas y de las resistencias tanto de pacientes como de profesionales a superar o apoyarse en sistemas de tratamiento no presenciales.
Sin embargo, la expansión de la tele salud, y en concreto de la tele rehabilitación va creciendo de forma continuada, gracias a los beneficios que tiene tanto para pacientes (y personas que le asisten) como para el sistema de salud. Tanto es así, que las demandas de los pacientes y de las organizaciones prestadoras de servicios sanitarios son las que están impulsando el sector.
Las aplicaciones que están ya en funcionamiento van desde la tele consulta a la gestión electrónica de datos de pacientes, de la formación a distancia de operadores sanitarios a la conexión entre centros clínicos. En cada una de estas aplicaciones se ha pasado por un periodo de aplicación experimental que ha enfocado el tema de la formación de técnicos, de la adecuación de la estructura técnica, de un cambio de mentalidad sobre la naturaleza del servicio y tal vez una modificación en la expectativa de los pacientes mismos.

El beneficio objetivo evidente de la tele-medicina es la mejora en la continuidad de los tratamientos, con un seguimiento permanente del paciente y pudiendo mejorar el resultado de la terapia.
Desde hace unos años se ha empezado a pensar en innovaciones del eHealth aplicadas a la rehabilitación con el desarrollo de proyectos específicos dirigidos a trasladar el cuidado y las terapias fuera de los centros clínicos y posiblemente en el domicilio de los pacientes. El beneficio objetivo evidente es la mejora en la continuidad de los tratamientos, con un seguimiento permanente del paciente, pudiendo mejorar los resultados de las terapias (y disminuir el grado de discapacidad) sin por esto obligar al paciente a trasladarse al centro de rehabilitación con frecuencia. Asimismo, la percepción subjetiva de estas soluciones de pacientes y familiares de es habitualmente muy buena.


La tele-rehabilitación
La tele-rehabilitación permite mejorar la atención en los centros, proporcionando nuevas posibilidades de rehabilitación a través de la aplicación de las nuevas tecnologías, disponer de herramientas en el domicilio para complementar y potenciar el trabajo que se realiza en el centro, y procurar atención domiciliaria cuando por motivos de salud o territoriales no se puede acceder a un centro de rehabilitación. Aumentar las posibilidades de tratamiento sin duda mejora la cobertura de las necesidades de las personas con discapacidad, y con ello su autonomía y calidad de vida, así como la de las personas de su entorno.

En cuanto a la territorialidad, es importante siempre, pero más en el caso de las personas con discapacidad, mantener a la persona lo más cerca posible de su domicilio y acercar-le los recursos a  su casa. De esta manera se pueden eliminar o disminuir las barreras que derivan de las dificultades de movilidad. Esto se hace indispensable en el caso de nuestra comunidad autónoma por el hecho de la insularidad que la caracteriza. Muchos recursos son deficitarios cuando la población que precisa de atención es reducida, y en estos casos los pacientes que no quieren cambiar su lugar de residencia deben prescindir del tratamiento, o recibirlo en instituciones que no cuentan con recursos especializados. La tele-rehabilitación, al proporcionar una relación directa de forma remota, elimina o en todo caso minimiza todos estos inconvenientes, al mismo tiempo que consigue economizar en recursos.

La finalidad del proyecto
Pretende facilitar el acceso de las personas con esclerosis múltiple y discapacidad física a tratamientos rehabilitadores basados en las nuevas tecnologías, y de esta manera mejorar su calidad de vida y su autonomía.

Antecedentes
Este proyecto estuvo basado en la experiencia previa de los proyectos europeos HCAD y Hellodoc, que quisimos adaptar a nuestra realidad territorial. Estos proyectos demostraron, no solo el posible desarrollo de una aplicación en el marco de la discapacidad física (específicamente en pacientes neurológicos), sino también su aplicación experimental y comprobación clínica.

La evaluación clínica de estas experiencias, confirma la posibilidad de obtener un resultado similar al que se puede obtener con la fisioterapia tradicional. Tres centros clínicos se han involucrado en la investigación sobre el servicio de tele-rehabilitación: el Centro Nacional de Esclerosis Múltiple de Bélgica (NMSC), El Instituto Guttmann de Barcelona y el Centro de lesiones craneales de Trevi (UORIN) en Italia. En el caso de este último centro ha derivado en la constitución permanente de un centro de tele-rehabilitación regional para el centro de Italia.


La tecnología usada
En el proyecto se utilizaron seis unidades remotas - NU!Reha Desk ("mesas de trabajo para pacientes") y un sistema de servidor y aplicaciones por parte del centro clínico. Estas unidades son el producto de 6 años de trabajo en el marco de los proyectos HCAD y Hellodoc.

Cada Unidad Remota (UR) permite la ejecución, de una manera controlada y monitorizada, de ejercicios de rehabilitación de las extremidades superiores. Estos ejercicios reproducen situaciones que se dan en las actividades de la vida diaria de las personas con discapacidad, por lo que con el tratamiento, al mismo tiempo que se entrenan las capacidades físicas (y cognitivas de forma transversal), se consigue aumentar la autonomía en estas actividades cotidianas.
Se dispone de 5 tipologías de ejercicios que pueden ser personalizados por el terapeuta en base a las características de cada usuario. Estos son:

1. Ejercicio de mover un libro u otro objeto similar (desplazamiento vertical);
2. Ejercicio de mover un taza (copa, vaso) en horizontal sobre el plano de la mesa;
3. Composición de una secuencia de números en un teclado pequeño (similar al de un teléfono o del cajero automático);
4. Ejercicio de escritura sobre la mesa (puede ser escritura alfabética o pre-grafismo)
5. Ejercicio de "damas" con recorrido en el plano horizontal.


Con la misma tipología de ejercicios pueden desarrollarse muchas actividades diferentes, con distintos grados de dificultad. Una vez que el sistema esta configurado, toda la unidad remota es gestionada por el usuario con un sencillo teclado de tan solo 4 pulsadores, de fácil manejo y de colores diferentes que identifican las acciones a ejecutar siguiendo las instrucciones que se indican en la pantalla.

Para finalizar, sólo señalar nuestra satisfacción de poder seguir ofreciendo soluciones que mejoren la calidad de vida de las personas a las que atendemos en nuestros servicios. Esto es especialmente importante en el caso de las personas con esclerosis múltiple que necesitan de rehabilitación para combatir la progresión de la enfermedad.

NURIA MORENO.

 

Cuando una persona monta sobre un caballo se produce una comunicación física, cuerpo a cuerpo.

 

De manera muy resumida es la siguiente:

 

El cuerpo del humano sintoniza con el cuerpo del caballo adaptándose a cantidad de impulsos físicos de desequilibrio y movimiento a los que debe reaccionar.

En primer lugar el cuerpo del jinete o amazona encuentra el centro de equilibrio de su pelvis respecto al lomo del cuadrúpedo. Con la ayuda de las piernas activas abrazando al animal se le da estabilidad a este centro, y desde aquí la pelvis del jinete se amolda a los movimientos del lomo del caballo, su espalda se endereza y se estabiliza frente a los desequilibrios del movimiento equino.


 




Cuando una persona monta sobre un caballo se produce una comunicación física, cuerpo a cuerpo.

 

De manera muy resumida es la siguiente:

 

El cuerpo del humano sintoniza con el cuerpo del caballo adaptándose a cantidad de impulsos físicos de desequilibrio y movimiento a los que debe reaccionar.

En primer lugar el cuerpo del jinete o amazona encuentra el centro de equilibrio de su pelvis respecto al lomo del cuadrúpedo. Con la ayuda de las piernas activas abrazando al animal se le da estabilidad a este centro, y desde aquí la pelvis del jinete se amolda a los movimientos del lomo del caballo, su espalda se endereza y se estabiliza frente a los desequilibrios del movimiento equino.


 




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REFLEXION FINAL

Publicado en Salud

El valor de las terapias psico-corporales, el valor del cuerpo

Terapia psico-corporal para un mayor bienestar emocional y físico

Somos cuerpo. Nacemos, crecemos, envejecemos y morimos en un cuerpo. El “yo”, los pensamientos y emociones acerca de nosotros mismos, los otros o el mundo que nos rodea, surgen y se perciben en y con el cuerpo; podemos decir que son corporales.  En mi cuerpo siento, pienso; con mi cuerpo me expreso, me relaciono. Somos personas físicas, emocionales y, en una parte racionales. Estar vivo es vivir la experiencia de la vida a través del cuerpo. Un cuerpo que necesita ser atendido, comprendido y amado en lo posible.

Cuerpo realidad. Desatender la realidad del cuerpo y sus necesidades puede conllevar desequilibrios psicosomáticos. Por el contrario, estar presente en el cuerpo es la base del bienestar. Los síntomas, sean físicos y/o emocionales, nos avisan a través del dolor. Por eso puede verse el malestar como un camino de mejora y bienestar mayor, siempre y cuando sea atendido. Las señales que sentimos en el cuerpo y que solemos identificar como tensión, rigidez, estrés, agobio, nerviosismo, intranquilidad, preocupación…, nos sirven para reconocer lo que nos hace mal y buscar soluciones; hacer algo al respecto.  Al considerar los avisos corporales podemos producir cambios que mejoren nuestra vida. Esto significa, por ejemplo, descansar si se está cansado o mejor, antes de agotarse; relajarse si se está tenso; permitirse llorar si se está triste o expresar alegría si se está contento; soltar carga si se está sobrecargado; o procurar cambiar aquello de la vida que a uno le molesta. Se trata de prestar mayor atención a las necesidades personales, escuchando los mensajes del cuerpo/vida.

Ser en el cuerpo, ser plenamente humano. Ser plenamente humano pasa por estar presente en el cuerpo y en el mundo. Vivir cada experiencia vital sin planificar lo que esté por venir y, actuar desde la autoestima. Para cuidarse es preciso practicar la escucha corporales; comprender la guía de las emociones en nuestras vidas; a uno mismo y los demás sin prejuicios; darse cuenta de lo que sentimos y pensamos, de nuestras actitudes y acciones, de cómo nos relacionamos y ayudamos a crear las situaciones y, favorecer su comprensión, asimilación y transformación positiva. Se trata pues de buscar las causas que originan el malestar y reconocer los propios recursos para la búsqueda de soluciones.

Es tan importante reconocer los valores positivos como que, por naturaleza, todos sentimos enojo, crispación o soledad en algún momento. Reconocer con naturalidad estas emociones sin juzgarlas como negativas es de gran ayuda. Al hacerlo estamos actuando desde el respeto y la inteligencia emocional.

El valor del cuerpo. La finalidad de las actividades psico-corporales que incluyen la experiencia a través del cuerpo y movimiento, es dar expresión y comprensión a lo que nos afecta como seres humanos; favorecer la espontaneidad y la creatividad en el sentido de “ser uno mismo”. Aprender de sí mismo y los demás o abrirse a la inteligencia afectiva que reside en nosotros y que nos hace tanto bien, es posible si escuchamos lo que el cuerpo dice cuando le dejamos hablar. La expresión verdadera, la propia, –sea a través de palabras, gestos, actitudes o acciones-, surge del cuerpo de cada uno. Las respuestas y soluciones no se encuentran sólo con el raciocinio. Qué importante es poder confiar en el propio cuerpo, contar con uno mismo. Sólo así podremos responsabilizarnos, cuidarnos cada vez más y dar pasos hacia una mayor libertad y felicidad.

Testimonio de una experiencia breve de expresión corporal. Van llegando los participantes, un grupo reducido de personas de diferentes edades y procedencias. En su mayoría no se conocen y es la primera vez que realizan esta actividad. Cada uno viene con sus propias motivaciones y expectativas: Curiosidad, deseos de cuidarse más, de descargar tensiones, explorar los propios recursos expresivos, buscar  una mayor libertad de movimiento o más naturalidad en su forma de expresión y comunicación...
Tras una breve presentación seguimos con ejercicios de caldeamiento consistentes en desplazamientos marchando a diferentes velocidades y direcciones, estiramientos musculares y descontracción de articulaciones, con el fin de preparar el cuerpo, de afinar el instrumento. Le siguen propuestas de juego con pelotas reales e imaginarias y otras propuestas lúdicas que ayudan a dinamizar el grupo e ir encontrando en cada uno una mayor comodidad y soltura. El movimiento que cada uno necesita y el placer de moverse sin más, sin pensar los gestos, van generando una danza libre al ritmo de la música que acompaña y sugiere. Algunos se meten de lleno en el cuerpo en movimiento, otros se mantienen más a la expectativa, incluso alguien se permite quedar fuera de juego por algún espacio de tiempo o bien entrar y salir según su necesidad. Qué importante poder permitirse estar como cada una necesite, sin exigencias. Luego nos detenemos en la respiración procurando inspiraciones y expiraciones largas y profundas que oxigenan y abren el cuerpo, dándole una mayor presencia en el aquí y ahora. El cuerpo va despertando y vitalizándose.

El movimiento que cada uno necesita y el placer de moverse sin más, sin pensar en los gestos, va generando una danza libre al ritmo de la música que acompaña y sugiere.

Continuamos improvisando a partir de las emociones reconocibles en el momento, tanto las que resultan desagradables como las agradables de sentir. Se nombran, expresan con el rostro y  con todo el cuerpo; se invierten, buscando su opuesto y se juega con la complementariedad.


Por ejemplo se pueden reconocer la tristeza y la alegría o la crispación y la serenidad como dos polaridades que se complementan y se necesitan entre sí, ya que la no expresión de una dificulta la expresión de la otra y viceversa. Jugamos pues con las emociones humanas que van dibujándose en el cuerpo, como si de colores se tratara, de tal manera que va surgiendo en el espacio una pintura de luces y sombras y de tonalidades preciosas. Tras tanta liberación y movimiento se procura ahora un tiempo para el recogimiento y relajación. El suelo se convierte en un lugar de descanso placentero, en el sostén de unos cuerpos más abiertos.

Cuando al final se comparte la experiencia, unos comentan que notaron pasar de la natural tensión e inhibición iniciales a una sensación de mayor libertad y bienestar. Otros se sorprendieron a sí mismos expresándose de forma diferente, con más naturalidad.

La Expresión corporal pone en juego el cuerpo entero, el cuerpo/yo, el cuerpo/vida en todos sus niveles. Éste puede verse como una escultura o escenario que toma forma y se sucede a partir de la personalidad y experiencias de vida de cada uno. Así, la memoria corporal pone a disposición una maleta llena de recursos de expresión, transformación, creación y comunicación infinitos. Tan sólo hace falta reconocerlos.

 

Lluïsa Fuster Mascaró
Psicoterapeuta, Psicodramatista y Pedagoga.

 

 

Publicado en Salud

La salud, como el amor, son dos propuestas responsables que implican dedicación, es decir, un trabajo. Tal es el motivo por el cual, en torno al concepto de inconsciente, se abre, también, una cuestión ética. Una posición “interna” consistente en querer saber sobre eso de lo que tememos saber.

El psicoanálisis


PSICOANÁLISIS Y ÉTICA

Y al hablar de temor, de miedo, nos referimos a un miedo a saber sobre el deseo: sobre nuestro deseo. Un miedo a no querer saber sobre una verdad que nos angustia, puesto que si no fuese así, no existiría conflicto alguno. Y lo curioso es que se trata de un no querer saber sobre un saber que no se sabe. Entonces, estableciendo una equivalencia entre deseo y saber, resultará que de lo que en realidad se asusta fulanito de tal, como sujeto psíquico, es de “sí mismo”. De ahí que sea un error buscar al “enemigo” afuera, cuando el “extraño”, el “extranjero” que siento que me molesta, “vive en mí”. Las revoluciones, deben ser internas. Así, en el decir de la conocida novelista, filósofa y psicoanalista Julia Kristeva, en su libro El porvenir de una revuelta “no es en el mundo de la acción sino en el de la vida psíquica y de sus manifestaciones sociales (escritura, pensamiento, arte) donde se realiza esta re-vuelta”.

Una actitud ética, por consiguiente, sería aquella que partiese de una pregunta envolvente que incluya al sujeto que padece en su padecimiento. Un querer aceptar que, debido a la existencia de una instancia inconsciente en nuestra psique, a dicha alteridad constitutiva y constituyente a la vez, la verdad de lo suyo está en el propio paciente, en el sujeto en análisis. Verdad de lo que le pasa, sobre su pesar, - a su pesar -, que emergerá a través de la palabra en el encuadre psicoanalítico. Y es que, en ese Otro de mí, está depositado ese saber que nos concierne; un saber sobre nosotros como di-viduos (sujetos divididos. Un saber sobre nuestros deseos, sobre nuestras “verdades”.

Respeto, límite y responsabilidad, son los pilares de la teoría psicoanalítica sobre los que se alza el ejercicio de la práctica clínica.

Verdades: “cosas nuestras” que pugnan por ser reconocidas a través del síntoma. De ahí que hablemos del síntoma como el significante de una verdad reprimida en la conciencia del sujeto. Del síntoma como enigma; como una metáfora, como la sustitución de algo por descifrar.  De una señal que nos brinda la oportunidad de conocernos. Por eso que taparle la boca al síntoma, que atontarlo, sin más, de cualquier manera, es dejar escapar la ocasión de conocer algo de nosotros que insiste en ser escuchado. Algo, por otra parte, imposible de silenciar, en tanto que, por mucho que nos empeñemos, no se puede detener el crecimiento. En ese sentido, al final, cualquier “remedio” por esquivar el conflicto (reprimiéndolo, negándolo, disfrazándolo en su contrario, deformándolo hasta hacerlo irreconocible, sedándolo, proyectándolo…) es un mal negocio. Un error que se paga con más y más sufrimiento.
El respeto, por lo tanto, se convertirá en la piedra angular de la ética freudiana. Respeto a la alteridad que somos. Respeto a diferencia intra-subjetiva, a la propia singularidad, sin la cual nunca se producirá el respeto al prójimo. Respeto, límite y responsabilidad, son los pilares de la teoría psicoanalítica sobre los que se alza el ejercicio de la práctica clínica. Por algo Lacan, en un momento definió al Psicoanálisis una ciencia del deseo.



¿CUÁNDO ACUDIR AL PSICOANALISTA?

El psicoanálisis, como procedimiento psicoterapéutico, está indicado para todos los trastornos psíquicos: fobias, obsesiones, ansiedad, angustia, depresión, adicciones, trastornos funcionales y psicosomáticos, etc.

También se utiliza como tratamiento para otro tipo de padecimientos que, sin tener que ser diagnosticados de patológicos, causan malestar en la vida del sujeto: celos, desamor, problemas de pareja, conflictos familiares, dificultades sexuales, complejos, manías, temores…
Pero, además, como hemos mencionado, al no limitarse el psicoanálisis a ser únicamente una terapia para curar los males del alma – y muchos otros que afectan al cuerpo- sino, también, un medio a través del cual todas las personas (“enfermas” y “sanas”) pueden llegar a tener acceso a sus propios procesos psíquicos: conocerse a sí mismo, sería un tercer motivo para acudir a la consulta del psicoanalista. Es decir, querer saber a cerca de nuestras ambiciones, tal vez, demasiado ocultas; de nuestras propias trabas para tener una vida más satisfactoria; sobre la naturaleza de nuestros  miedos que, probablemente, nos incapacitan para lograr metas u objetivos muy claros o no tanto; darse cuenta del porqué de determinas resistencias para alcanzar el éxito, cuando este se busca; llegar a descubrir el motivo de  nuestras inhibiciones frente a la creación; poder entender las fantasías que nos impiden huir del compromiso que, por otra parte, quizás nos gustaría adquirir en ciertas áreas de la vida; llegara a esclarecer lo que subyace en tanto fracaso frente al triunfo; dilucidar que hay tras el miedo a amar y ser amados…

José García Peñalver
Psicoanalista
Autor de “Hay otra manera de vivir”
www.psicoanalisispalma.com
Publicado en Salud

Solemos preguntarnos ¿continúa la existencia después de la muerte? Si continúa ¿a donde vamos? ¿Nos reencontraremos con nuestros seres queridos? Curiosamente no nos preguntamos tanto por la otra cara de la misma moneda ¿de dónde venimos cuando nacemos? ¿Quién es este que hoy llega como mi hijo, como mi sobrino, como mi nieto? ¿De dónde viene? ¿Que vínculos son los que lo traen a esta familia y no a otra?

Después de morir antes de nacer

El proceso de morir y el de nacer son el pasaje a través de la misma puerta en dos direcciones contrarias. Hay una forma adecuada de acompañar a quienes llegan por esa puerta y a quienes por ella se marchan. Veamos primero la partida,  (dejando de lado las consideraciones en caso de muerte por accidente y en caso de suicidio), veamos  la muerte natural.

Escribo estas líneas un día antes de viajar a Montevideo a ver a mi madre (que tiene 89 años). Desde hace un tiempo cada viaje tiene sabor a despedida.  No se si podré estar con ella cuando llegue la hora final. Sé bien que quisiera que, quienes la acompañen cuando ese momento llegue, tengan acceso a las enseñanzas espirituales de las fuentes más puras. Por ella, y por todos los que como ella se preparan a partir, escribo.

Quienes sientan a través de estas líneas que reconocen la verdad, sentirán que un orden perfecto rige todos los procesos. Que aumente el reconocimiento de ese orden amoroso que subyace a todos los sucesos aparentemente caóticos,  es el anhelo de mi pluma.

EL MOMENTO DE MORIR

Si uno observa un fallecimiento aparentemente no sucede nada para el que ha partido, salvo el reposo absoluto. Sin embargo, la realidad es que es el cuerpo el que se sume en ese estado de reposo, no el ser.  Todas aquellas personas que han tenido alguna experiencia post-mortem y han regresado (“porque no era su hora” tal como aceradamente se dice) nos hablan del encuentro con unos ángeles portadores de luz, en cuya presencia sienten una infinita paz y una serenidad desconocida hasta aquel momento. Ese encuentro imprime una vivencia de tal belleza que la persona que tiene este contacto no quiere regresar a la materia. No desea en modo alguno regresar al cuerpo físico, porque en presencia de esa luz experimenta un estado de serena beatitud infinitamente más grato que ninguna experiencia anterior. Sienten que esa luz les completa, les eleva, les inunda, les libera.  Según las enseñanzas de la Sabiduría Eterna a través del Maestro Tibetano y el Maestro Koot Hoomi , esa  luz es la luz de los Señores de la Muerte.

Nos hablan del encuentro con unos ángeles portadores de luz, en cuya presencia sienten una infinita paz y una serenidad desconocida hasta aquel momento

Según la enseñanza, en esos momentos que siguen a la última respiración, en esos sagrados instantes posteriores al último latido, da comienzo una extraordinaria actividad, la más trascendente de toda nuestra vida. Saberlo nos permite acompañar a nuestros seres queridos cuando mueren, sin perturbarlos. Que nuestros familiares lo sepan, nos permitirá cuando llegue el día cierto, transitar nosotros por el portal en paz. Adentrémonos en el proceso de la muerte del otro lado del velo.

¿Cuándo morimos? En el instante en que se corta el sutratma, el hilo que conecta el alma con la personalidad. El hilo de vida se corta por actividad de los Ángeles de la Muerte siguiendo las instrucciones de los Señores del Karma, los cuales a su vez siguen las motivaciones del Alma. Cuando se produce el corte se da un estado de quietud para el Alma, si en esos sagrados instantes las personas que están al lado de la persona que ha fallecido estuviesen en recogimiento, en quietud, en serena expectación, la acción de los Ángeles de la Muerte sería fácil. No siempre es así, muchas veces se produce una lucha entre los familiares (que con su pensamiento y sentimiento atraen el alma) y los Ángeles de la Luz que se están llevando el alma;  cuando esta lucha es muy intensa, se desencadena un coma. (Si esta lucha no existiera no existiría el coma, no hay según la sabiduría eterna ningún otro motivo que pueda causarlo). Desde la perspectiva del fallecido esa lucha es dolorosísima ya que lo que él experimenta es una  paz y una serenidad indecibles cuando el cuerpo deja de actuar sobre su conciencia. Retenerle es perjudicarle.

Cuando los ángeles de la luz logran vencer la oposición psíquica de las personas que están rodeando el cadáver,  y el alma se retira se sucede otro misterio: la recapitulación.

LA RECAPITULACIÓN

En la India están muy familiarizados con la idea de que la calidad del Devachán (el Cielo de los cristianos, el lugar al que el alma va en el período entre dos vidas) así como la futura condición prenatal de una persona y su nacimiento son modelados por el último deseo que tiene en el momento de la muerte. Esta idea es absolutamente correcta pero no debe ser mal entendida. Es imprescindible comprender que los pensamientos del momento de partir y las vivencias de la recapitulación no ocurren al azar. No pueden resaltarse unos pensamientos sobre otros por el capricho de las circunstancias finales, sino que los que se den, se darán porque se corresponden a la nota preponderante que esa persona tuvo en esa vida.

Lo que la enseñanza espiritual nos enfatiza es que durante la vida cotidiana, en lo que decidamos aquí, hoy, es donde sembramos la calidad de nuestra muerte. Es nuestro comportamiento, son los deseos que alimentemos, el desapego que logremos, las ideas que nutrimos, las causas que elegimos, las batallas que peleamos y la forma en que las peleamos lo que determina si  elevamos mucho poco o nada la nota media de nuestras emociones y nuestros pensamientos. Construimos nuestro futuro hoy, la calidad de nuestros próximos años, la calidad de nuestra muerte, de nuestro Devachán y de nuestra próxima vida, se juegan en las decisiones presentes.

En lo que decidamos aquí, hoy, es donde sembramos la calidad de nuestra muerte

Decíamos que los pensamientos del momento de la retirada determinan el futuro. Veámoslo citando al Maestro Koot Hoomi: “Esos pensamientos son involuntarios no tenemos más control sobre ellos del que tendríamos sobre la retina del ojo para impedirle que percibiera el color que le está afectando. En el último momento toda la vida se refleja en nuestra memoria y de todos los escondrijos y rincones olvidados emergen uno tras otro todos los acontecimientos. (…) Ningún hombre muere loco o inconsciente, contrariamente a los que aseguran algunos fisiólogos. Incluso un loco, o alguien en un acceso de delirium tremens, tendrá un instante de perfecta lucidez en el momento de la muerte, aunque sea incapaz de manifestarlo a los que están presentes. (…) En esos breves segundos posteriores al ultimo latido se revive la vida entera. Si os encontráis junto al lecho de un moribundo, hablad en susurros de lo contrario obstaculizáis el afanoso trabajo del Pasado derramando su imagen sobre el velo del futuro”.  

Ante los Señores del Karma y ante el tribunal del Alma todo lo que ha hecho la persona en su vida física se revisa. Sus acciones se revisan y se extrae la nota media con la cual funcionó ese ser humano,  esa nota que marca la vibración alcanzada por su cuerpo físico y su campo de energía, se guarda en Átomo Permanente Físico Etérico (el primer gran disco duro). El siguiente paso es la recapitulación del mundo de las emociones. A lo largo de la vida experimentamos un sinfín de emociones, sentimientos y deseos, sin embargo hay un patrón vibratorio en el que nos vamos estableciendo, esa nota es la responsable de dar una orientación definida a la vida de la persona. Esa  nota vibratoria se registra en la recapitulación en el Átomo Permanente Emocional (segundo gran disco duro).  Finalmente, todos aquellos pensamientos, ideas, opiniones, registradas en la mente por el individuo tienen una nota predominante que se registra en el Átomo Permanente Mental, (tercer gran disco duro) de tal forma que según la nota vibratoria resultante se organiza la experiencia en el Devachán (Cielo) o el Avichi (infierno) y se determina cual será la materia física, astral y mental que utilizará el individuo cuando vuelva a nacer.

Nacerá llevando una serie de experiencias dentro de sí que le permitirán vivir dentro de un mundo que desconoce pero al que se adaptará de acuerdo a quien él ya es. Cuanto más avanzada sea el alma tanto más podrá elegir un momento, un país, una familia y un sexo apropiados para poder cumplir con su propósito. En todos los casos nacerá exactamente en el nivel donde lo dejó en su vida anterior y ese nivel queda establecido en el instante de la muerte por el proceso de recapitulación.
LA CONTRICCIÓN

Cuando la recapitulación que provocó esta actividad de los átomos permanentes cesa, dice la enseñanza que vienen los ángeles que representan al Señor de la Justicia. El alma ha quedado sin peso específico alguno, pero sí con el recuerdo de los actos que hizo mal, en cualquiera de los subplanos inferiores y se procede a valorar. Este proceso es ni más ni menos que el que los sacerdotes egipcios simbolizaban mediante la Balanza de Osiris, en donde se pesaba el corazón de los muertos.

Cuando el proceso de recapitulación y, allí, a través de un acto de contrición, alcanza la comprensión de lo que en el futuro debe ser evitado. Es importante distinguir el concepto de contrición del concepto de arrepentimiento. El arrepentimiento (mucho más propio del nivel de consciencia que tenemos cuando estamos encarnados) es negativo porque no resuelve nada. El arrepentimiento se enfoca en el pasado y se vincula a la culpa, es desear no haber hecho algo que de hecho si hicimos. Nada en este mundo cambia lo que hicimos. Tenemos libertad sobre nuestras acciones futuras, no sobre las pasadas. La contrición se enfoca en el futuro, tiene relación con la intuición, capta profundamente la verdad y con ello siembra una profunda determinación de evitar acciones similares en tiempos por venir.

El arrepentimiento se enfoca en el pasado y se vincula a la culpa, es desear no haber hecho algo que de hecho si hicimos.

Una vez se ha realizado el proceso de contrición, el alma pasa a un estado similar, pero ya no en el plano astral sino en el plano mental, dicho “lugar” es el Cielo o Devachán. Estará en un subplano u otro del devachán según su nota vibratoria, siguiendo un orden exquisito. Lo que le toque vivir depende de cómo ha sido la vida que acaba de concluir, la “revive” extrayendo sólo las experiencias espirituales.   



EL DEVACHÁN

El alma permanece luego de la contrición en el Devachán  viviendo, actuando y acumulando experiencia hasta un próximo nacimiento. Sólo pasan al devachán los sentimientos de amor, sea cual sea su grado (y se distinguen muchos). Los demás intereses y recuerdos relacionados con nuestra vida social, política, financiera, es decir con todas las demás esferas de actividad, se pierden. Sólo el amor es inmortal, vivimos en el devachán con todas aquellas personas a las que amamos. La intensidad de nuestro amor determinará la belleza de nuestra experiencia y su duración.

El otro sentimiento inmortal es el odio, si es el odio el que predomina, el destino del alma es el Avichi, o Infierno, también allí según la intensidad del sentimiento hay niveles y períodos de tiempo muy diferentes.

VOLVER A NACER


Nacer es tejer desde arriba hacia abajo el mismo proceso, en orden inverso. Como veíamos nuestros tres átomos permanentes retienen el nivel vibratorio alcanzado por cada uno de nosotros hasta el momento de la muerte. Si en una vida hemos hecho grandes progresos, la materia con la que se construyen nuestros cuerpos a la siguiente es mucho más refinada.  Cuanto más alto el nivel vibratorio de nuestros cuerpos mayor la posibilidad de “diálogo” con el alma durante la encarnación, más sensibilidad al alma. Dado que hay una conexión entre los átomos permanentes y el alma cuando la vibración de los cuerpos físico, emocional y mental es suficientemente alta el conocimiento acumulado durante muchas vidas por el alma puede descender al cerebro físico, cuando eso ocurre tenemos un genio.

La genialidad no es entonces producto de la suerte, ni de la genética. Gandhi, Mozart, Sócrates y Einstein nacieron con la tremenda capacidad que les caracterizó porque la habían acumulado. No fueron herederos de sus padres, como no lo fue ningún genio, sino herederos de sí mismos. Nada se pierde, un orden perfecto rige, cada mérito y cada falta se contabilizan.


Comprendiendo el nacimiento a la luz de la enseñanza espiritual resulta de gran trascendencia no provocar jamás un parto si no hay riesgo de vida para el bebé o la madre. El momento de la muerte y el momento del nacimiento los elije el alma, es sagrado, no debe ser interferido. Grandes cambios se ocasionan con nuestro intervencionismo.

La genialidad no es entonces producto de la suerte, ni de la genética. Gandhi, Mozart, Sócrates y Einstein nacieron con la tremenda capacidad que les caracterizó porque la habían acumulado.


REFLEXION FINAL

Comprender que la vida lejos de ser corta, cruel y arbitraria, es un eslabón de una larga cadena, saber que todo está lleno de propósito, que hay orden, justicia y dirección (la de avanzar gradualmente hacia nuestra perfección) cambiará radicalmente nuestro punto de vista y nuestra actitud ante la existencia. Comprender que nada se libra a la Ley de Causa y Efecto, Ley del Karma, acentuará la necesidad de correctas relaciones humanas y la inofensividad llegará a ser lo que desde hace tiempo debiera ya ser: la nota clave para regir nuestras vidas. Inofensividad es no hacer daño ni por acción, ni por omisión, tanto el daño como el bien que hagamos, necesariamente regresa a nosotros, es la ley.

Comprender que la muerte no es el final de la vida, sino sólo el final de este cuerpo, nos permitirá superar el temor a morir. La muerte no debe ser temida, la bondad del Creador está presente en un orden exquisito, aunque no siempre visible y la justicia, su corolario, rige. Pese a la belleza del Devachán, la muerte tampoco debe ser deseada; aunque la dificultad de encarnar (y volver a asumir cierta cuota de karma pendiente) es comparativamente mucho mayor, sólo encarnados evolucionamos.

Lo que sembremos hoy es lo que seremos.

Publicado en Salud

pealvier

José García Peñalvier (psicólogo clínico y psicoanalista) presenta su libro:
"Hay otra manera de vivir" el bienestar como decisión.
www.psicoanalisispalma.com

Publicado en Psicología

¿Cómo vivir el amor cuando el amor se acaba? ¿Cómo continuar cuando detenerse y quedarse quieto, quieto hasta desaparecer es lo único que deseamos hacer? ¿Cómo recibir consejo cuando sentimos que nuestra historia es nuestra, única, irrepetible? ¿Cómo volver a despertar si deseamos que la luna acune un sueño largo como el olvido?

amor

No hay camino a la felicidad posible sin hacer las paces con la tristeza. Los divorcios ocurren. La muerte ocurre. Los duelos son una parte tan esencial de la vida como la noche es esencial al día. En el duelo amamos a alguien que ya no está y nuestro amor puede sobrevivir esa partida largo, largo tiempo.

Algunas veces amamos en un camino sembrado de incógnitas a un marido que zarpa para poder estar más presente y se busca en su viaje mar adentro, mar adentro.

Amamos quizás a una esposa a la que obligamos a alejarse para mostrarnos lo que con palabras no pudimos ver, ni escuchar. Otras veces amamos con toda la sed de nuestra desesperanza a alguien que simplemente ya nos quiere o a alguien que concluyó sus días antes que nosotros los nuestros.

Las madres vivimos además otro duelo que sólo las madres comprenden… lo que día tras día ha sido un nido se convierte, con el vuelo del último pichón, en cuatro paredes sin trinos y en el silencio ensordecedor de la ausencia debemos inventarnos de nuevo.

El amor duele. Casi podríamos decir que la hondura del dolor da la medida de la hondura del amor. Porque duele, vivir el amor cuando el amor se acaba es un todo un arte. Es una arte tan creativo, luminoso y lleno de sentido como vivir el amor en cualquier otra de sus estaciones.

El amor cambia.
El amor nos cambia.
El amor tiene sus propias reglas.
No podemos negociar con el amor,
ni tampoco hacer trampas,
sólo podemos obedecerle.

Obedecerle es seguirle por caminos misteriosos, aunque la luz del farolillo castigado por el viento amenace apagarse y la noche sea fría. Obedecerle es ser arcilla en Sus manos y decir que si al torno, al agua y al fuego.

 

LA SENDA DE LA OBEDIENCIA

Hemos descuidado la obediencia. Hicimos de la libertad nuestra meta, creímos que debíamos perseguirla enfocados en nuestros logros y la persecución de nuestros y sueños. Exteriorizados, acelerados, olvidamos que nosotros somos el sueño.

Somos el sueño del Creador y en su seno tenemos nuestro devenir. Nos sueña despertando y despertar nada tiene que ver con la ilusión del control.

La libertad a la que rendimos culto es un pálido remedo de la Libertad. La verdadera, la que tiene alas que vuelan con o sin viento, la que planea más allá del cielo azul en el espacio donde conversan las estrellas es hermana de la obediencia. No hay libertad mayor que la de unir nuestra voluntad a la voluntad del Creador, por tanto no hay libertad mas colosal que la obediencia.

 

 

Vivir el amor cuando el amor se acaba requiere obediencia.

Obediencia es seguir adelante como si no quisiéramos morir de pena. Obediencia es reconstruirnos desde nuestros cimientos aunque las lágrimas de nuestro destierro nublen todos los paisajes. Hay un llanto victimista que no va en dirección del arte de amar después del amor, y otro llanto, uno que es pura pena y pena pura, es decir pena plena de pureza. Ese llanto ahonda en el corazón un surco sin nombre que, a su debido tiempo, es el vientre de otro amor. El siguiente amor es, querido peregrino, siempre mayor, ya que el corazón que ahora ama se ha expandido a manos de esa pena profunda y perfecta.

La obediencia tiene aspecto de cervatillo, más posee corazón de león. Nada la doblega. ¿Podrías peregrino soñarla? ¿Podrías encomendar tu vida a ella?

Bien pensado la vida siempre es obediencia.

La desobediencia es una obediencia inconsciente, es obediencia a lo inferior es aquella condición común de vivir avocados a la satisfacción de nuestros deseos. Nos decimos libres porque logramos caminar por encima de los límites y en ocasiones de las reglas, para así satisfacer impulsos, instintos y tendencias. Creemos como Dorian Grey que podemos escapar a las consecuencias. No hay tensión, ni lucha, hay complacencia.

Obediencia a lo superior es verdadera obediencia, es obediencia consciente. Es el proceso de liberarnos de todo condicionamiento interno, de toda tendencia automática, de todo instinto, impulso y dependencia.

Si obedecemos a nuestra luz cuando el dolor nos arrasa, no nos cerramos. Si no nos cerramos la ayuda llega. Si la ayuda llega lenta y sólidamente nos reconstruimos, renacemos.

Si obedecemos a nuestra luz jamás haremos de un divorcio una batalla, y de nuestra identidad la identidad de víctima. Jamás serán rehenes los hijos, ni soldados los amigos.

Si obedecemos a nuestra luz sabremos que luego de madre, somos Madre y nuestras manos encuentran aquellas nuevas tareas que nos aguardan.

Si obedecemos a nuestra luz vivimos la paz inefable de la muerte como un milagro. En la muerte de una madre, de un padre, la pena puede coexistir con un sentimiento nuevo de amplitud serena, de conexión profunda, de acompañamiento permanente... Cuando así lo vivimos comprendemos en vivo y en directo que morir es nacer al alma. Vivir una vida de obediencia es vivir una vida que nos acerca al alma y estas son algunas de las recompensas. Sentir su campo magnético, su amor radiante, su susurro de eternidad es una oportunidad sagrada que todos tenemos.

 

Isabella Di Carlo,
Psicóloga transpersonal y Escritora.

 

 

 

 


Cuando una persona monta sobre un caballo se produce una comunicación física, cuerpo a cuerpo.

 

De manera muy resumida es la siguiente:

 

El cuerpo del humano sintoniza con el cuerpo del caballo adaptándose a cantidad de impulsos físicos de desequilibrio y movimiento a los que debe reaccionar.

En primer lugar el cuerpo del jinete o amazona encuentra el centro de equilibrio de su pelvis respecto al lomo del cuadrúpedo. Con la ayuda de las piernas activas abrazando al animal se le da estabilidad a este centro, y desde aquí la pelvis del jinete se amolda a los movimientos del lomo del caballo, su espalda se endereza y se estabiliza frente a los desequilibrios del movimiento equino.

Publicado en Varios

La clave para la salud es la misma que la de la felicidad: coherencia. Si lo que pensamos no tiene las raíces profundamente ancladas en nuestro sentir, si nuestras ideas e ideales son más un “debería ser” que un sentimiento vivo que enciende nuestra mirada y arrulla en nuestra palabra, son inútiles. Sanar nuestro mundo emocional, recuperar la paz y la levedad de la infancia, recuperar la inocencia y la espontaneidad del juego para la vida cotidiana es el camino de ser, el de sentir con el corazón, el de sanar la vida y el de educar a nuestros hijos en la salud y la felicidad.

hijo

El problema no son los niños, el problema somos nosotros, nuestra prisa, nuestra tensión, nuestro agobio. El problema es nuestra impaciencia, irritabilidad, dispersión  y exigencia. La solución es aquietarnos y volver a conquistar la infancia adentro, la ternura, la risa por todo y por nada, volver a dormir soñando y soñar despiertos, volver a maravillarnos con lo pequeño. Todo ello es posible pero debemos elegirlo.

Podemos elegirlo voluntariamente porque somos sensibles a la verdad, o elegirlo como ultimátum, cuando el dolor de ver nuestra vida descarrilada, o ver a nuestros hijos con síntomas nos acorrala.

Elegirlo es recuperar la correcta noción de la importancia que las emociones y la imagen de nosotros mismos tienen sobre la salud; es recuperar la noción de la enorme importancia del soporte relacional (amigos, mascotas, familiares, compañeros de trabajo) como fuerza constructiva, inspiradora y protectora. Somos seres relacionales, es en las relaciones como crecemos, como nos definimos, como nos realizamos. Cuidar de nuestras relaciones, valorarlas, dedicarles tiempo, ser lo suficientemente abiertos para que sean profundas, lo suficientemente humildes para mostrarnos y que sean auténticas, lo suficientemente generosos para dar y que sean recíprocas, es necesario a la vida.

Todas nuestras emociones generan señales electroquímicas específicas que inciden en la función  de nuestros órganos  y sistemas. Dichas señales electroquímicas  modulan toda nuestra fisiología: el sistema  inmune; el sistema nervioso autónomo (regulando nuestra respiración, nuestro ritmo cardíaco, nuestra tensión); nuestro equilibrio hormonal, etc, siendo por tanto cruciales para la salud.

Nuestras emociones generan además un campo alrededor nuestro de diferente tonalidad y armonía según su calidad. Si amamos el nuestro es un campo armónico, magnético, atractivo, que beneficia a todos los que entran en contacto con nosotros. Si tenemos paz contagiamos paz. Si estamos tensos, celosos, rabiosos, impacientes, asustados, nuestro campo es un factor disonante, perturbador y lo es en grado superlativo para nuestros hijos.

Muchos de los síntomas de los niños son la onda en el estanque. La piedra es el campo emocional de sus padres.

 

AMAR A NUESTROS HIJOS

Amarles requiere estar bien en nuestra piel, si estamos tensos, asustados, agobiados no podemos amarles. No se le pueden pedir peras al olmo ni amor a quien no se ama. Amarles requiere empatía, esa mágica capacidad de ponerse en el lugar del otro, de ver el mundo desde sus pequeños ojos, de adivinar los recovecos de sus sentimientos y no medir con vara adulta las distancias de sus procesos.



Recuerdo el caso de Agneshka, una mamá joven amorosa, dedicada, intuitiva que llegó con el corazón partido. Cuando su tercer hijo tenía 18 meses ella se fue a la India. Para su marido era un viaje importante, visitarían un ashram, habría una reunión especial. Ella sentía que no debía acompañarlo, pero cedió. El niño había tenido problemas respiratorios serios sus primeros meses de vida, consecuencia del temor de la madre en el embarazo, temor que a la vez estaba originado en un aborto anterior. Ella intuía, de esa forma en que intuyen las madres, sin razones lógicas pero con sentimientos firmes, que las dificultades de ese bebé seguían requiriendo su presencia constante. Sin embargo escuchó al marido desoyendo su intuición.

Nuestra sociedad no valora la intuición porque no valora lo femenino, estamos de tal forma polarizados en los resultados, lo objetivo, lo científico, lo externo, lo medible y contable que hemos perdido la magia, la poesía, la sensibilidad de tejer la vida detrás de la vida. Sólo si recuperamos lo femenino nos sanaremos.

El relato de Agneshka se interrumpe en este punto por el llanto “ahora que te lo cuento y lo veo todo hilvanado, esto me duele más, mucho más, fue un enorme error, no me escuché y dañe a mi bebé” me dice con la voz ahogada en llanto “la nannie me dijo que lloró todos los días y todas las noches, que las dos semanas se le antojaron dos años. Nada ni nadie podía consolarlo. No durmió, no comió y no jugó. Cuando regresé me escupió a la cara y desde entonces me ha rechazado. Hoy me sigue rechazando.”

Además del síntoma principal – el completo rechazo a acercarse a su madre – llevaba 5 meses con pesadillas y serias dificultades para comer, estaba enfadado con todo y todos, tenía berrinches frecuentes.

Antes de la segunda visita, a los cuatro días de comenzar el tratamiento  Agneshka me llama a decirme que algo increíble está sucediendo, su hijo la abraza,  le dice “mami te quiero” se deja abrazar, se deja amar y vuelve a sonreir. El proceso de ambos fue profundo y rápido porque la herida de él era reciente y la naturaleza de ella amorosa. Sin embargo si ella hubiera desoído por segunda vez su intuición y hubiera hecho caso de los que le decían “es un niño difícil” sin encarar el origen del problema, la herida hubiera cambiado el destino de ambos.

Hoy ese niño tiene 5 años es el más querido en el cole, tiene ese liderazgo magnético, alegre, contagioso que atrae sin imponer. Sus ojazos color atardecer recuperaron la dulzura del alma y su mirada parece venir desde los confines del tiempo hablando al oído del que ve, palabras de confianza. Su relación con su mamá es íntima, es decir porque la tiene dentro no se cuelga de ella, es independiente. Porque la tiene dentro, dentro entretejida a su corazón, duerme solo y duerme profundamente.  Desde los 3 años se vestía y se bañaba solo, quedándose a dormir en casa de tíos y abuelos. Come bien, juega feliz, ama ir al colegio, ríe mucho, acepta órdenes, está siempre sano. Es feliz.

Amar es admitir que en ocasiones no pudimos hacerlo bien y saber que siempre estamos a tiempo de enmendar las omisiones, los errores y los excesos. Es saber que las heridas tienen cura y la esperanza es lo más cierto. Amar es estar dispuestos a revisar actitudes y a aprender. Amar es dedicarse, entregarse, dejarse moldear por ellos sabiendo que la educación es un proceso de ida y vuelta, que no podemos estar cerrados y ser ejemplo.

Sin empatía no amamos, sin empatía caemos en el rigor o la indiferencia. Sin empatía somos, sea cual sea nuestra edad, viejos acartonados, distantes. Ellos nos necesitan presentes, escuchando, adivinando, soñando.

Amémosles lo suficiente para amarnos.
Amémonos lo suficiente para legarles la felicidad.

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Isabella Di Carlo
Psicóloga Transpersonal y Escritora.

 

 

Cuando una persona monta sobre un caballo se produce una comunicación física, cuerpo a cuerpo.

 

De manera muy resumida es la siguiente:

 

El cuerpo del humano sintoniza con el cuerpo del caballo adaptándose a cantidad de impulsos físicos de desequilibrio y movimiento a los que debe reaccionar.

En primer lugar el cuerpo del jinete o amazona encuentra el centro de equilibrio de su pelvis respecto al lomo del cuadrúpedo. Con la ayuda de las piernas activas abrazando al animal se le da estabilidad a este centro, y desde aquí la pelvis del jinete se amolda a los movimientos del lomo del caballo, su espalda se endereza y se estabiliza frente a los desequilibrios del movimiento equino.

Publicado en Varios

Tener hijos es una decisión complicada y a la vez maravillosa, pero es evidente que no es fácil ya que supone una responsabilidad extraordinaria y además para toda la vida. Son muchos los padres que sienten miedo o no saben como situarse frente a la inminente adolescencia  del hijo o hija y aparece el fantasma  de que ya nada  podrá influir en lo que los hijos decidan  o elijan, el miedo y la sensación de temor  de dejar de ser padres y ver el mundo como una puerta abierta para ellos lleno de peligros. Pero los padres tienen que poder sobreponerse y entender que no es asi, porque ese papel les pertenece para siempre, independientemente de la lejanía o cercanía de los hijos, comprender que esta separación  no es una cuestión de lejanía. Es una cuestión de distancia.

adolecente

El Objetivo fundamental de la adolescencia  es la configuración y la consolidación de la propia identidad personal. A la vez que  se abre una puerta  por la que aparecen frustraciones, conflictos e inadaptaciones  muy diversas. Es un periodo  que se sitúa entre la triste despedida de la infancia  y una entrada gradual en el mundo adulto , lo cual requiere  una reorientación, transformaciones energéticas y estructurales. Poder comprender  bien el significado profundo i el dolor del duelo que el adolescente tiene que actuar  frente a estas perdidas. La perdida de la niñez  significa aceptar la muerte de una parte de su yo  y de sus relaciones con sus padres para poderlos situar en el pasado. Sus decididos esfuerzos  progresivos para conseguir  su identidad adulta, iluminan en su interior  el esfuerzo del adolescente para adquirir  su madurez y su temor de verse dominado y atrapado en conflictos y ansiedades infantiles. Todos estos factores no  describen un adolescente sorprendido por un cuerpo sexual, sino que nos encontramos frente a un adolescente  que tiene miedo de no conseguir  su anhelo de desarrollarse.


El adolescente puede sentirse  extremadamente sensible  frente a la presión de ser adulto y de quedar en evidencia frente a los demás. Se plantea una lucha entre un intenso  anhelo de crecer y madurar, que entra en conflicto  con el desagradable reconocimiento  de no poder afrontar sus problemas solo y a la vez de convertirse en un niño desvalido si no lo hace. El adolescente  se muestra muy sensible al rechazo o a una interpretación  que le suponga una descalificación como adulto , y la necesidad de sentirse entendido y valorado ,  también en relación a sus nuevos desarrollos  autenticos y metas conseguidas  y que puedan incluir aspectos de reparación respecto de los padres.


La transformación  tan inesperada , los cambios emocionales muchas veces incomprensibles, el sexo que presiona, los amigos y los no tan amigos del instituto, las difíciles relaciones con los padres a quienes hasta hace muy poco se adoraba  de forma incondicional y la visión con ojos propios que se hacen críticos  de la sociedad en la que vivimos … constituye un gran circuito de obstáculos  para el adolescente que se encuentra  en una etapa de transición entre la inmadurez de la infancia y la evidente entrada  en la etapa adulta, que recuerda la dificultad  y la necesidad de diferenciar entre las ilusiónes de ser adulto y su verdadera personalidad adulta,  produciéndose un movimiento oscilante y ambivalente  frente a las oportunidades que le brinda esta  posibilidad y las perdidas que supone dejar atrás tantos beneficios en su estar de niño.

De alguna forma se planta frente a una montaña que quiere escalar, pero solo idealmente, de forma parcial ,ya que solo de pensar en la gran responsabilidad que le espera en la cima del mundo adulto, sobreviene el desanimo y la tristeza y la sube lentamente y arrastrando su  transformado nuevo cuerpo y  sus botas pesadas.  Por esto el adolescente se viste disfrazándose con una coraza  que creen  irrompible e impenetrable, para hacer frente a todo y a todos. De alguna forma es un refugio encontrado  durante este duro  ascenso  en el que pueden esconderse mientras crecen , mientras deciden si aceptan vivir el mundo adulto, para finalmente asumir que en realidad no les queda otra alternativa  que aceptarlo.

Como decía, la adolescencia  es una etapa  de búsqueda y encuentro con el propio yo.  El adolescente se juzga asimismo  a la luz de cómo es percibido  por los otros y se compara con ellos,  de lo que nace un auto concepto  engrandecido o doloroso. Siente una gran necesidad de ser reconocido por los demás y ver reconocida su identidad por las personas importantes de su vida y es en este reconocimiento y aceptación donde se asegura un concepto positivo de si mismo y una autoestima  buena y equilibrada.


Como podemos comprobar quienes estamos en contacto con los adolescentes , su ser en el mundo no les resulta nada fácil, por esta razón sentirse aceptado y valorado  como parte del mundo  y de la sociedad mediante las relaciones  de amistad, del grupo de iguales , contribuye a reforzar y mejorar su proceso de socialización .Este le permite, entre otras cosas tomar consciencia del lugar del otro, percibir el mundo mas allá del si mismo y le ayuda en su proceso de autonomía y de desvinculación y diferenciación  de los padres.


El adolescente espera poder encontrar en el grupo  con que se identifica,  la ayuda suficiente para continuar en su particular conquista de la propia autonomía. Sin embargo ahora la familia parece ser de otro mundo … y parece tan contradictorio  que por una parte  no deje de sentir como necesarios , el afecto y el apoyo por parte de los padres  y por otra que les marque  una distancia  abismal   y que aparezca una rebeldía  que a veces parece insalvable como estrategia para conseguir su diferenciación.


La adolescencia es el momento álgido, más virulento de
desencuentro entre padres e hijos, El joven necesita de  este espacio para  aprender a vivir con lo insoportable, sobretodo aspectos  personales  y externos que le dificultan los pasos   en su camino hacia  su ser mas completo. Los padres estupefactos  no pueden soportar el cuestionamiento y las incomodidades  que produce el  cambio y la desestabilización de la aparente  harmonía familiar . Este hecho constituye en muchas ocasiones  una gran dificultad para los padres  que desemboca en una crisis personal, que pone en cuestión  muchos aspectos de su vida, a la vez  que viven igualmente de forma ambivalente la satisfacción por la transformación mas evidente hacia la adultez  por parte de los hijos y el duelo por la perdida de esta niña o niño que de un día para otro  se transforma en un desconocido . Por esta razón siguen siendo necesarias buenas dosis de comprensión y de paciencia, ya que los grandes cambios  por los que atraviesa  el adolescente , tanto en su pensamiento como en su cuerpo , se hacen mas llevaderos con la contención y la comprensión de los suyos.

Es importante comprender  que los adolescentes tienen mayores dificultades  para comunicarse con los adultos que con sus iguales ya que todos están metidos en el mismo proceso, pero de ninguna manera significa  que no deseen establecer  diálogos y comunicarse con los padres , al contrario, en la rebeldía , en la apariencia del “ yo paso”  se esconde como en una mascara un dolor muy profundo por la separación que supone su transito,  y los adultos deben  saber comprender y relativizar y situarse  con fortaleza y sensatez  frente a ellos  mismos para poderles dar ayuda.

Frente a estos ojos llenos de energía y de vida que  miran a los padres  de forma desafiante , aparecen en muchas ocasiones en lo mas profundo del adulto  y  de forma muy velada aspectos de envidia de esta juventud que los  confronta y  que les  pone de manifiesto su  perdida de la misma, que delata no solo la perdida de un dominio protector sobre el hijo o hija sino perdidas que tienen que ver con capacidades que son propias de esta etapa vital , por lo que a la vez esta se plantea como un duelo que también tienen que superar . En este gran desequilibrio muchos padres tiran la toalla o viven en un gran desanimo y decididamente es un gran error ya que la presencia de los padres  resituándose a una distancia optima y con mucho respeto, es poderosa  y decisiva en el desarrollo del adolescente y como toda crisis  es  una gran oportunidad  para el crecimiento  y enriquecimiento personal.
Gracias al cuestionamiento  y al sufrimiento que en muchas ocasiones  hace tocar fondo y replantear  la  vida,  pueden  mejorar y llenar de sentido  y autenticidad su forma de actuar  en su  hacer de padres.

Tomeu Arbona Figuerola
Psicoterapeuta Psicoanalitic
Psicodramatista psicoanalitic
Treballador social clinic
Educador social

 

 

 

Cuando una persona monta sobre un caballo se produce una comunicación física, cuerpo a cuerpo.

 

De manera muy resumida es la siguiente:

 

El cuerpo del humano sintoniza con el cuerpo del caballo adaptándose a cantidad de impulsos físicos de desequilibrio y movimiento a los que debe reaccionar.

En primer lugar el cuerpo del jinete o amazona encuentra el centro de equilibrio de su pelvis respecto al lomo del cuadrúpedo. Con la ayuda de las piernas activas abrazando al animal se le da estabilidad a este centro, y desde aquí la pelvis del jinete se amolda a los movimientos del lomo del caballo, su espalda se endereza y se estabiliza frente a los desequilibrios del movimiento equino.

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